Vivir en Mannheim

Mannheim, el segundo mayor centro urbano del Estado de Baden-Württemberg, es relativamente joven: en 1606 se constituyó en su forma actual, presentando sus calles una disposición similar a un tablero de ajedrez única en el "Viejo Mundo". Por ese motivo, la ciudad también se conoce como "la ciudad de los cuadrados". Esta particularidad se manifiesta en las direcciones situadas en el  centro de la ciudad: por ejemplo, una residencia de estudiantes se encuentra en G7,26, indicando G7 la manzana o bloque, y 26 el número de la entrada al edificio.

Las ciudades vecinas son Ludwigshafen (separadas ambas urbes tan sólo por el Rin y unidas por varios puentes) y Heidelberg, centro turístico de fama internacional que cuenta con una de las universidades más antiguas e importantes de Europa.

Tanto la propia ciudad de Mannheim como su entorno muestran una clara influencia del ambiente universitario, formando parte de la vida diaria los alojamientos, bares, trabajos y ofertas para estudiantes.

Situación privilegiada

Mannheim se sitúa directamente en la desembocadura del Neckar y con ello exactamente en el centro de la Región Metropolitana Rin-Neckar.

La ciudad cuenta con uno de los mayores puertos fluviales de Europa. Además de su papel como centro industrial y de servicios, constituye un importante punto neurálgico de las comunicaciones nacionales e intereuropeas, punto de concurrencia de 7 autopistas y con aprox. 200 conexiones diarias de trenes de largo recorrido y alta velocidad (ICE). Se encuentra a medio camino entre los aeropuertos internacionales de Frankfurt/Main y Stuttgart (aproximadamente una hora de distancia por carretera y sólo 30 minutos en ICE).

Además, muy cerca de Mannheim se encuentran el bosque del Odenwald (al este) y el Bosque del Palatinado (“Pfälzerwald”, al oeste), que ofrecen excelentes posibilidades para el deporte y el relax así como una inconfundible gastronomía. Las excursiones con toque histórico nos conducen no sólo a Heidelberg sino a las ciudades medievales de Spira (Speyer), Maguncia (Mainz) y Worms con sus respectivas catedrales románicas. Los amantes de la naturaleza y el buen vino pueden disfrutar de la Ruta del Vino alemana, apenas a media hora de distancia, que discurre por hermosos paisajes y pueblos hasta más allá de la frontera francoalemana. Durante los fines de semana estivales, todos los pintorescos pueblos de la zona se alternan en la sucesiva celebración de las fiestas de la vendimia, siendo la Fiesta del Vino de Bad Dürkheim en septiembre la mayor del mundo. Sólo 30 km más al este se cruza la frontera francesa y se llega a Alsacia, con sus idílicos paisajes y su deliciosa cocina.

Con el ticket semestral, los estudiantes de la Hochschule Mannheim pueden descubrir una amplia región sin coste adicional:

Plano del Consorcio de Transportes VRN